CREANDO AMBIENTES: estilo rústico

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Es uno de los estilos decorativos con mayor trayectoria en el tiempo pero no por ello desfasado, sino más bien todo lo contrario: está hoy más vivo que nunca, reinventándose continuamente sin perder la que siempre ha sido su esencia: llevar al interior de tu hogar reminiscencias de lo natural y lo tradicional.

Al mismo tiempo se está asistiendo a un cambio de escenario en lo que a este estilo decorativo se refiere. Desde hace ya unos años ha salido de su tradicional “clausura” en escenarios rurales adaptado a casas de campo, para interiorizarse en las casas de las grandes ciudades, como un intento de re-conectar con nuestras raíces y desconectar ligeramente del frenesí urbanita.

A continuación te daremos las claves para lograr un espacio rústico.

Los verdaderos protagonistas en este tipo de espacios son los materiales naturales: la piedra, el mimbre y el ratán, la madera, el hierro, la cerámica, el lino, la piel y el algodón. Hasta tal punto de que sin su presencia no podríamos hablar de un interior rústico.

Las puertas de interior constituyen elementos fundamentales en este tipo de decoración, ya que en su elección debe ser fiel al escenario donde van insertas para lograr fidelidad con el estilo. En primer lugar te aconsejados descartar las puertas lisas, un estilo rústico implica casetones o cuarterones, al igual que molduras en tus puertas de interior. En el tipo de madera el pino es la gran estrella, tanto en crudo (tono más claro) como en teñido tanto al natural como en otro tono que aporte algo de colorido. Al mismo tiempo, esta vez por influencia del estilo rústico nórdico, las puertas lacadas blancas también están haciendo su aparición en los interiores rústicos, en su variedad más clásica, con plafones y molduras.

                                             

No se debe olvidar acompañar las puertas rústicas con herrajes del mismo estilo: en este aspecto el hierro forjado en negro o el ocre envejecido suelen ser las elecciones más acertadas, junto a las combinaciones acero con cerámica. Puedes elegir manillas o manillones, estos últimos sobre todo destinados a las puertas correderas.

                                      (visita nuestro catálogo de manillas)

 

En cuanto a colores, los predominantes son aquellos que evocan la tierra: beige como elemento base, por ejemplo, aderezado con tonos ocres, mostazas, terracotas,…  

Las paredes más ortodoxas en este estilo incorporan algún elemento de la naturaleza como piedra o pizarra. Sin embargo también hay técnicas de pintura que puedes usar en su lugar consiguiendo grandes resultados. Nos referimos a la técnica del esponjado, o a la de imitación de imperfecciones en la pared a través de la adhesión de papel a la misma.       

En los suelos  se busca aportar calidez, por lo que te animamos a huir de suelos perfectos muy brillantes, optando por lo natural. En los suelos de madera vuelven las fórmulas tradicionales de tarima maciza sobre rastreles o parquet. Lo más fiel sería instalar madera sin tratar, es decir, sin pulir ni barnizar, bien en forma de espiga o haciendo alguna figura geométrica. La otra opción más aceptada es el suelo de cerámica.

  

En cuanto a accesorios, la madera, los metales oxidados y la porcelana deben tener presencia en tus espacios rústicos. Matiza ese ambiente neutro con la introducción de ciertos accesorios en colores como el verde y el rojo.

Los muebles suelen ser de madera y de estilo artesanal, tendiendo a grandes y pesadas dimensiones.  En exteriores, sin embargo, se puede atisbar muebles en mimbre o rattán por su mayor resistencia y durabilidad.